18 sept. 2011

Entrevista a Carlos Pérez, Gerente del CIPF

Las horas más bajas del centro Príncipe Felipe que ha ocasionado la dimisión en bloque del equipo directivo


"Hay investigadores que no trabajan o trabajan poco"

Carlos Pérez Espuelas es el gerente del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) desde hace un año y tres meses, al que llegó desde Sanitas, donde se ocupó de lanzar el hospital de Manises, público de gestión privada. Ahora pilota el CIPF en su momento más difícil.


Pregunta. ¿Por qué el centro no ha cubierto las expectativas?

Respuesta. Tanto el diseño original como su filosofía, destinado a investigación en biomedicina y trasplante de tejidos y órganos, fue excelente. El problema es que no se atrajo a investigadores clínicos, los que están en los hospitales. En biomedicina, la investigación tiene que acabar en el enfermo y esa pata nos ha faltado.

P. ¿Para eso no hubiera sido mejor estar junto a un hospital?

R. No, al Centro Nacional de Investigación en Cáncer (CNIO) le ha pasado lo mismo y está buscando conectarse con la red hospitalaria.

P. ¿Y desde 2005 no ha sido posible establecer este vínculo?

R. Hay relaciones informales con médicos. He ido a la Fundación del Clínico o La Fe a ofrecer mis instalaciones. Nos ha faltado apoyo institucional para establecer alianzas. No se trata de colaborar puntualmente, sino concentrar esfuerzos, recursos e iniciativas. El objetivo sería concentrar en el CIPF la actividad investigadora de las fundaciones de los hospitales valencianos.

P. Desde otros centros de investigación comentan que ha sido imposible cerrar acuerdos con el CIPF.

R. Esto forma parte de la leyenda. Todo el mundo dice que lo ha intentado y echa la culpa al otro. La realidad es que...

P. ¿Que no hay sitio para tantos centros en Valencia?

R. Lo que no hay es dinero. Mi idea es crear una alianza para agrupar la investigación en el CIPF. Pretendo asumir la parte no clínica de todos los grupos de investigación de la Comunidad Valenciana.

P. Pero ellos ya tienen sus equipos. Y La Fe, por ejemplo, ya ha construido un edificio para albergar a los investigadores de su fundación en Malilla.

R. A lo mejor hay que dar otro destino a ese edificio.

P. ¿Cuál es su fórmula para impulsar el CIPF?

R. Además de traer a grupos para rentabilizar la tecnología, albergaremos entidades en el área administrativa. Por ejemplo, las oficinas de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica.

P. ¿Y los investigadores?

R. Como en todas las organizaciones, hay gente mejor y peor cualificada. Afortunadamente, es fácilmente objetivable por la puntuación que los investigadores obtienen en las ayudas que piden y el factor de impacto de sus publicaciones.

P. El Consejero de Sanidad ha señalado que se reducirán los grupos de investigación. Se habla de ocho de los 27. ¿Cuáles?

R. Depende de lo que decida el patronato a partir de la información que aportemos.

P. ¿Todo ello debido a los recortes [la financiación de la Generalitat ha pasado de 9,8 millones en 2009 a 4,6 en 2011]?

R. Sí, es así.

P. ¿El presupuesto de 2012 bajará hasta los 2,2 millones?

R. No hay cifras aún. Depende de los grupos de investigación que queden y los números que tengamos de Sanidad.

P. Desde otros centros de investigación se ha reprochado que se mimara financieramente al CIPF por parte de la Generalitat.

R. Ha habido una financiación holgada que ha permitido trabajar a grupos no competitivos. Eso se ha acabado. El CIPF se abrió en 2005 y en ciencia los proyectos duran entre 3 y 4 años. Al término de este tiempo, se observa que los resultados no están a la altura de la apuesta de la Generalitat, que, en consecuencia, en 2009 dice: 'Señores, hasta aquí hemos llegado'. Aquí hay gente que no trabaja o trabaja poco y eso se ve en los factores de impacto.

P. ¿Cómo explica que no se de uso a instalaciones millonarias?

R. Las salas blancas se hicieron pensando en medicina regenerativa. No están homologadas porque, no hay ninguna investigación definida en las que ocuparlas. El ministerio exige justificar lo que vas a hacer para dar el permiso. Mientras no tengamos un ensayo clínico definido, no las homologan. Los quirófanos los volveremos a utilizar.

P. De los tres centros de investigación impulsados por la Generalitat, el CIPF es el único que es una fundación privada. Eso la libra de auditorías públicas como la Sindicatura de Comptes, a pesar de los millones que ha recibido de la Administración. ¿Por qué?

R. ¿Cree que es privada para obviar el control del Consell y llevarnos el dinero a capazos? Toda la inversión inicial está auditada por la Consejería de Hacienda. Un auditor externo nos fiscaliza las cuentas anualmente, que autoriza el patronato y se remiten al protectorado de fundaciones. El CIPF es una fundación privada porque es heredero del Instituto de Investigaciones Citológicas, cofinanciado por Bancaja.

P. ¿Por qué se acude a un despacho para reclamar la devolución de 8,7 millones de IVA al que se paga 376.000 euros? ¿Es un trámite tan complejo y costoso?

R. Debió serlo y así se decidió por el patronato en 2007.

P. ¿Dónde está ese dinero?

R. En una cuenta de Bankia. Tenemos una línea de crédito de 13 millones de la que hemos dispuesto en la totalidad. Bankia nos exige que avalemos la línea con este dinero.

P. ¿Cómo se paga 227.000 euros por un programa informático que no ha funcionado?

R. Al llegar al cargo me encuentro que llevábamos año y medio tratando de ponerlo en marcha. Nos dimos cuatro meses para hacerlo y no se logró.

P. ¿No se pidieron explicaciones por ello?

R. ¿A quién? ¿Al de sistemas por no haberlo sabido arrancar, al proveedor por no saberlo poner en marcha, al usuario...?

P. ¿Cree que el director general, Rubén Moreno, debería asumir la responsabilidad por la situación que atraviesa el centro?

R. Eso no es justo. La culpa no es solo de los gestores. Hay investigadores con un factor de impacto de 110 y otros de 7. ¿Qué hubiera pasado si todos tuvieran 110? Este centro sería la bomba. ¿Qué culpa tiene el director general? A lo mejor de haber mantenido a los de menor producción. Hay una corresponsabilidad de por qué hemos llegado a este punto.