3 abr. 2011

Un gen le hace comer sin control

Lu Zhihao, de 4 años y un metro de estatura, ya pesa 62 kilos

La mutación en un gen regulador del apetito condena al pequeño Lu Zhihao, de cuatro años, a devorar sin control. El pequeño, natural de china, ya pesa con un metro de estatura 62 kilos. El origen de su situación hay que buscarlo en uno de sus genes y, a diferencia de otros casos de obesidad mórbida desencadenados por motivos ambientales y de varios genes, Lu debe sus irremediables ganas de comer a un solo gen, que le hace perder el control. Por ello, ninguna dieta le serviría.



Pero Lu no lo tiene todo perdido. Su enfermedad puede tratarse con leptina, una hormona que le ayudaría a recuperar el control de su apetito.

Este desorden genético fue descubierto en la Universidad de Cambridge, en 1997. Dos primos de origen paquistaní tenían una mutación en la codificación de la leptina. Una vez que se les suministra esta hormona, es posible controlarles el apetito.

Esta dolencia, en España, podría afectar al 3% de quienes padecen obesidad mórbida. Según reconocen los expertos, los datos de obesidad infantil en nuestro país podrían ser mayores de lo que se pensaba hasta ahora, y los sitúan en torno al 30 por ciento.